Senadora Ximena Rincón se reúne con Superintendente de Pensiones

Solicita se abstenga de modificar tasas en julio de 2019, hasta que no se rectifiquen tablas de mortalidad y tasas utilizadas para el cálculo y recalculo de retiros programados, como en renta temporal.

El oficio dice:

Como es de vuestro conocimiento, actualmente se tramita el Boletín Nº12.212-13 que reforma el sistema de pensiones solidarias y de capitalización individual, proyecto que dadas sus características, no ha estado ni estará exento de objeciones, las que de subsanarse tempranamente vía administrativa, sin lugar a dudas harán más próspero el dialogo entre el Ejecutivo y el Parlamento.

Sabemos que el monto de las pensiones autofinanciadas del Decreto Ley Nº3500, en lo sustancial, quedan determinadas por el saldo en la cuenta de capitalización individual de cotizaciones obligatorias (CCICO), y por el capital necesario unitario (CNU).

Este último factor (CNU), condicionado por la tasa de mortalidad (Qx) de las respectivas tablas, y por la curva cero real, determinadas por la CMF y esta Superintendencia, posee merecidas críticas ciudadanas por cuanto burlan todo sentido común.

La escritura es un testigo que difícilmente se corrompe, y podremos tener distintas opiniones, pero jamás nunca distintos datos.

Con ocasión de dos columnas de opinión, en donde intentan explicarme el funcionamiento de las tasas utilizadas para el cálculo de retiros programados, como también en consideración, del oficio Nº10.439 de fecha 08 de mayo de 2019, evacuado por vuestra

Superintendencia a la Comisión de Trabajo y Seguridad Social de la H. Cámara de Diputados, es que precisamente, “la escritura se ha presentado como testigo y los datos se han revelado por su propio peso”. Se advierte indubitablemente del oficio en cuestión:

  1. Qué ajustando las tablas de mortalidad a los 85 años de edad, las pensiones se incrementarían automáticamente en un 17,3% para las mujeres, y en un 13,96% para los hombres.
  1. Que producto de lo anterior eventualmente, quedarían sin saldo en sus cuentas individuales 634 pensionados del D.L 3500, entre los 85 y más de 100 años de edad, es decir un 3,04% de pensionados potencialmente afectados (el total de pensionados es 1.533.164), versus un 96,96% de pensionados ampliamente favorecidos, es decir 1.486.530, considerando inclusive, una escuálida TITRP de 2,91%. 
  1. Habida consideración de simples datos como los anteriores, resulta evidente en cualquier caso, que las actuales tablas de mortalidad elaboradas por los órganos reguladores, jamás nunca podrían representar las reales tasas de mortalidad de los pensionados del sistema, por cuanto como se ha evidenciado certeramente por la propia Superintendencia de Pensiones, tan solo un 3,04% de estos pensionados resultaría eventualmente afectado, y un 96,96% ampliamente favorecido, lo que verifica de manera trivial, que el capital del 96,96% de los afiliados del sistema, incluidos los de más de 100 años de edad, no se termina truncando las tablas a los 85 años, y por tanto merecida resulta la crítica ciudadana, porque estas tablas burlan todo sentido común.

Mediante una simple reducción del límite de sobrevida, desde los 110 a los 85 años, es decir con una peculiar diferencia de 25 años, se demuestra que las tasas de mortalidad (Qx) poseen serias deficiencias en su elaboración, y esta vergonzosa deficiencia, no solo ha afectado la confianza y subsistencia de nuestros adultos mayores, sino que la de las familias chilenas, respecto al rol que cumplen nuestras instituciones en la desprotección de ellas.

De lo expuesto solo cabe reiterar lo evidente, podemos tener distintas opiniones, pero jamás distintos datos. Extremando los números e incluyendo a jubilados por renta vitalicia en el análisis anterior, las actuales tablas de mortalidad no resultan representativas de la población del D.L. 3500, situación que también se ratifica del estudio “Rol de un seguro de longevidad en América Latina”, de Bernstein, Morales y Puente (2015), en donde el seguro de longevidad propuesto;

Se funda en la idea de que los eventos de baja probabilidad como vivir más allá de los 85 años, deben ser cubiertos por un seguro, mientras la etapa hasta los 85 años debiera cubrirse con ahorro.

Así las cosas, cabe también agradecer la honestidad de la Superintendencia de Pensiones en el citado oficio respecto a que, 575.208 de 1.533.164 pensionados del D.L. 3500 reciben Aporte Previsional Solidario (APS), por lo que las tablas de mortalidad a estos jubilados, les afectaría en menor medida. Referencia a una misma situación, pero con proporciones distintas y respecto de tasas, es reiterada por este Superintendente en diario del 26 de junio reciente.

De los datos oficiales y explicativos resulta importante considerar, que para el caso de pensionados hombres en mejor situación que las mujeres, una disminución del 1,6% de sus pensiones implica un aumento del 17,43% del aporte solidario o recursos del fisco, es decir que paradójicamente y con ocasión de las actuales tablas de mortalidad, disminuimos pensiones, para aumentar el gasto fiscal.

En efecto sr. Superintendente, los nocivos efectos en las pensiones derivadas de estas tablas de mortalidad, como también de las cuestionadas tasas, ambas traducidas al (CNU), han sido absorbidos directamente por el Fisco de Chile y por los afiliados, mas no por las Compañías de Seguros, ni mucho menos por las AFP que en algunos casos, se han beneficiado indebidamente con los flujos del Pilar Solidario.

Al respecto cabe recordar que no es primera vez que el Fisco de Chile, actúa en contra del propio Fisco de Chile, en cuanto al funcionamiento de nuestro sistema

Corolario de los datos revelados en las tablas de mortalidad, es que no solo disminuyen las pensiones en retiro programado, sino que también las de rentas vitalicias, en un 2,3% para mujeres, y en un 1,6% para hombres, y que de modificarse correctamente las tasas de mortalidad (Qx), existiría menor presión financiera y menores incentivos perversos de las compañías de seguros para que estas no participen, “del control de siniestralidad investigado por la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados”.

Naturalmente Señor Superintendente, la corrección a las tablas de mortalidad de los pensionados, incluidos los de invalidez, implicaría menores recursos de estas compañías para completar el capital necesario que les permite pensionarse por invalidez, y consecuentemente, se reducirían los perversos controles de siniestralidad, se requerirían menores reservas técnicas de las compañías por este efecto, y se beneficiaría al estresado sistema en su conjunto.

Concluyendo solo diré, que sostengo y reitero que las tasas por retiro programado y rentas temporales, aunque formales en el procedimiento legal, a ratos, resultan arbitrarias en el resultado de las pensiones.

Prueba simple de aquello, es que el estudio encargado a Díaz y Arriagada Economistas Asociados Ltda. traducido en septiembre de 2008, en una Nota Técnica de esta Superintendencia que propone el actual modelo de cálculo, planteaba una tasa de 4,53%, sin embargo acto seguido este mismo órgano regulador para el año 2009 siguiente, utilizo una tasa menor de 4,34%, es decir 19 puntos base inferior.

A mayor abundamiento, de los datos oficiales o fuentes explicativas de los reguladores, se advierten cuatro situaciones básicas que han alterado significativamente el mercado de retiros programados, de rentas vitalicias y las pensiones de los afiliados.

  • Con fecha 13 de enero de 2015, la SVS actual CMF, emite normas de carácter general Nº373 y Nº374 que en lo sustancial reducen las reservas técnicas de las Compañías de Seguros de Vida por rentas vitalicias, alterando y disminuyendo con esto, la diferencia entre TITRP y TRV, lo que en términos prácticos provocó, presión sobre los afiliados para migrar hacia renta vitalicia.
  • Con ocasión de presentación pública de el Superintendente, de fecha 11 de noviembre de 2016, se propone cambiar el spread corporativo, de forma tal de corregir la distorsión anterior de la SVS, aumentando con esto la diferencia entre la tasa de retiro programado y renta vitalicia. Lo relevante de esta propuesta es que, aumentando el spread en un 160% AA, la tasa a utilizar para retiros programados resultaría en un 3,16%, y consecuentemente en un 1,5% más de pensión para mujeres, y en un 0,1% para hombres, solo por concepto de tasas, sin considerar el positivo efecto total de cambiar las tablas de mortalidad dentro de un todo como el CNU. Pues bien, extrapolando los datos lineales propuestos por el Superintendente, no resulta difícil advertir que aumentando el spread en un 250% AA, la tasa resultante a utilizar para retiros programados seria de un 4,15%, y que en estas circunstancias las pensiones de las mujeres aumentarían en un 14,1%, y las de los hombres en un 9,1%, solo por concepto de spread y tasas
  • Impactante resulta distinguir de la misma presentación anterior que, aun considerando un spread de 100% AA sobre bonos libres de riesgo, la pensión de las mujeres caería en un -6,8% y la de hombres en un -6,0%, lo que sin lugar a dudas revela otra deficiencia respecto del CNU. No se puede pretender condicionar las tasas de retiros programados exclusivamente al mercado de bonos, máxime considerando la actual inversión de curva de tasas para bonos de largo plazo, por cuanto los fondos de pensiones tipo (C, D y E) como bien sabrá, incluyen renta variable, y la relación de rendimiento de bonos respecto la rentabilidad de los fondos (C, D y E), es inversamente proporcional. Ergo ocurrirá la contradicción que vivimos actualmente, “mientras usted baja las tasas de retiros programados y las pensiones de nuestros adultos mayores, la rentabilidad real de los fondos se dispara positivamente”, provocando nuevamente, merecidas críticas de la familia chilena, más aún considerando, que el inciso cuarto del Art.64º del D.L. 3500, propone utilizar el promedio de rentabilidad de los fondos de pensiones, alternativa que en el caso de nuestros adultos mayores, ha resultado desfavorablemente desechada.
  • Que en vista de las atribuciones que las leyes le confieren, especialmente respecto asesorar al Ministerio del Trabajo y Previsión Social como al Presidente de la Republica en las materias de su competencia, y proponer las reformas legales y reglamentarias que la técnica o experiencia aconsejen, no se copnoce ninguna propuesta eficaz de su parte, para subsanar las deficiencias en comento que resultan de vuestro conocimiento, no al menos en el actual Decreto Nº108 de fecha 17 de diciembre de 2018, que modificó el Nº19 de fecha 19 de diciembre de 2013, ni mucho menos en la actual reforma previsional Boletín Nº12.212-13 que se tramita en el parlamento, lo cual ciertamente es necesario, bajo la condiciones de precariedad en las que viven nuestros pensionados.

Como podrá advertir Superintendete, no somos economistas ni creo necesitarlo, por cuanto somos Abogados, y Padres, de lo cual se entenderá qué si resulta necesario, nos esforzaremos el triple estudiando y observando con lujo de detalles cualquier dato que usted, o cualquier otra persona, ponga sobre la mesa del parlamento, en prensa, o en tribunales superiores de justicia.

Por las consideraciones anteriores que, no resultarán resueltas por prensa, por el bien superior de nuestros pensionados, por el próspero dialogo entre el Ejecutivo y el Parlamento, y especialmente por la confianza que su excelencia el Presidente de la Republica ha depositado en vuestra persona, es que le reitero y solicito, se abstenga de modificar este 01 de julio de 2019, las tasas que reducirán las pensiones de los afiliados por retiro programado del D.L. 3500, hasta que usted no proponga a su excelencia el Presidente de la Republica y al Ministro del Trabajo, una rectificación concreta a las deficiencias detalladas en tablas de mortalidad y tasas de los Art.64º y 65º del D.L.3500, o al menos hasta que pueda responder el presente oficio

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